Friday, August 25, 2006

Copa Sudamericana 2006 y el anacronismo latente

Se inicia este engendro que sirve para el lucimiento de los equipos argentinos (Boca Juniors especialmente) ya que los demás países hacen lo correcto: clasifican, es un eufemismo, los equipos que no jugaron la Libertadores, con la excepción de Paraguay, Argentina y Chile. En otras palabras: Un zafarrancho que lo único que busca es lucrar. El fixture se supedita a lo que determine Fox Sports, quienes tienen los derechos de transmisión.

Hay una sima diferencial con los torneos que organiza la UEFA: la Champions League, 50 años de vigencia, y la UEFA Cup, con una antiguedad de 35 años. En tanto, la Conmebol troca cada cierto tiempo (llámese Recopa, Mercosur o Conmebol). Es una muestra más de la incapacidad dirigencial para proponer torneos más competitivos y de mayor realce. Habría que remarcar que el susodicho torneo sirve para amenguar el creciente déficit de los clubes. De ahí que a tropel vayan los equipos a participar, sin interesarse por el formato o la forma arbitraria de clasificación. Dependiendo únicamente del humor y los intereses dirigenciales.

Una pena. La Libertadores nos mostró a equipos de primer nivel como: Internacional, San Pablo, Libertad, LDU y Chivas (aunque esta pertenezca a la Concacaf).

En las antípodas, Europa, a través de la Copa UEFA, da la relevancia correspondiente a equipos de segundo y tercer nivel. Caso el último campeón: Sevilla. Quienes, insólitamente para la mayoría, el día de hoy, humillaron al pretencioso Barza, ganando así la Supercopa Europea. He ahí lo gratificante para un equipo de segundo nivel y que ahora se tutea con los grandes del Continente. Algo que por cierto aún está lejos de suceder en esta parte del continente.

Friday, August 18, 2006

Internacional Campeón de la Libertadores 206

Y lo logró. Hace 26 años perdió injustamente ante el Nacional de Montevideo. Tenía un mediocampo de ensueño: Batista, Falcao y Jair. Ahora se tomó la revancha. El Inter le había tomado la medida al San Pablo desde hace un tiempo. Lo que no pudo evitar es que el rival jugara, lo cual es casi imposible de hacer con equipos de jerarquía. Lugano, ese gladiador uruguayo, perdió 2 claras ocasiones de gol que hubieran cambiado las cosas. Aloisio complicó a la zaga colorada, como no lo hizó Oliviera en el partido de ida. Sin embargo, fue el pragmático Inter el que facturó, gracias a un grosero error de Rogerio. Ahí, cambió el partido. San Pablo sintió el golpe y los del Inter fueron un aluvión que marró más de una ocasión para aumentar la ventaja. Con Sobis y Fernandao, la dupla ofensiva más importante del continente, sembraban zozobra en el área rival.

El, aún, campeón reinante estaba herido, pero no muerto. A los pocos minutos del segundo tiempo los paulistas empataron. Y se vino el aluvión del rival. San Pablo terminó atacando con 4 delanteros y un enganche. A matar o morir. Y fue lo segundo, porque el excepcional Tinga pusó el 2-1, tras una gran jugada del ataque interista. Más tarde, el San Pablo aprovechó que el Internacional quedó con 10 (Elizondo expulsó a Tinga) y pusó el 2-2 a los 84'. El final fue infartante. Con ambos equipos mostrando una síntesis de cómo se debe jugar al fútbol y de cómo se debe afrontar una final.

Luego de 26 años estériles se dio la Copa para los gauchos. Se lo merecían. Bolívar, Tinga, Sobis y Fernandao fueron los líderes del equipo.

Debe haber sido el mejor partido de una final de Libertadores, en lo que va del siglo. Sinceramente el partido pudo haber sido para cualquiera. Una final que dignifica el fútbol sudamericano. Con 4 equipos de primerísimo nivel: Internacional, San Pablo, Libertad y tendríamos que añadir al campeón de la Sudamericana: Boca Juniors.

Como colofón queda el hecho ineludible de un liderazgo continental del fútbol brasilero. En los últimos 15 años han demostrado supremacía. Su campeonato debe de ser un modelo para los demás países que aún se adhieren equivocadamente a los torneos cortos. Pero nosotros somos así, cortoplacistas. Nos adherimos a lo que viene del sur, sea bueno o malo, cuando la realidad del fútbol moderno está en Europa. Es difícil que los dirigentes entiendan esto. Muy difícil.

Monday, August 14, 2006

“Confidencial”: La modorra reinante

Es un híbrido. Con una contradictoria puesta en escena. Parte de la escenografía conjuga con el logo (desfasado) y la otra parte, ídem a una cantina de barrio San Vicente. El ínclito Rubín pretende así darle un aire campechano e informal al programa. No lo logra. Y no es por falta de sapiencia futbolística, sino por el poco carisma y manija que tiene para manejar distintas situaciones. Sufre el mismo problema que Pelusa, a quien le cuesta horrores identificarse con la gente de pueblo, algo que hace, sin problema alguno, Menchi e incluso el gordo Kohn en su programa sabatino y que es desperdiciado por los directivos del canal.

Bueno vayamos por partes, el programa consta de dos bloques: El primer bloque es de tertulia con los invitados, mientras les sirven un plato de asado acompañado de la (insoportable) ensalada mixta y que, dicho sea de paso, en ningún momento degustan ante las cámaras. Hay intervalos musicales, con la siempre inocua música vernácula, que a muchos les debe parecer soporífera, pero sirve para dar un aire autóctono al programa.

El problema de este tipo de programas es que, en muchas ocasiones, los invitados no son histriónicos, de ahí los esfuerzos de Arturo por sacar a los presentes de la modorra reinante. Ejemplo, este domingo se notaba la falta de feeling con sus invitados, aún cuando uno de ellos (Pettengil) cantó, con el grupo musical, la polka de su club. Y precisamente para darle el envión necesario, Arturo, comete el peor dislate: darle un bizarro protagonismo a su partenier: el parrillero argentino, de edad indescifrable, quien trata (¿?) de caer en gracia a los comensales y televidentes. Resultado: el tiro le sale por la culata.

Recuerdo un programa por cable con ciertas características de “Confidencial”. No se hacía en un estudio sino en una casa con amplio jardín. Se traía al invitado en auto, había una camarita en el vehículo, mientras se charlaba en el trayecto. Al llegar se preparaba y luego degustaba el asado, en tanto, la conversación continuaba. Casi nula escenografía y full tertulia y de lo más relevante que es en definitiva lo que nos importa a todos aquellos que amamos el fútbol. Ergo, no es necesaria tanta parafernalia para hacer un programa jugoso. Nunca lo fue. De ahí el éxito, en otros lugares, de los Talkshows.

Aún así, Confidencial cumple un buen tiempo en el aire, lo cual nos indica que la originalidad no es propiedad nuestra. Aún falta mucho por mejorar.

Saturday, August 12, 2006

Final de la Libertadores 2006

Y se le vino la noche al San Pablo. Una serie de obstáculos se erigieron en contra del club paulista: la lesión de Mineiro, la insulsa expulsión de Josué, el inteligente planteo táctico de Braga (defendió con siete: 3 en el fondo y 4 en el medio) y después, ante la ventaja numérica, atacó decididamente con 4 (Tinga, Alex, Fernandao y Sobis). Fue un partido duro, trabado. La marca asfixiante interista anuló el mediocampo tricolor (mermado físicamente) y dejó huérfano a Oliveira (jugador clave). La secuela natural fueron los dos goles de Sobis. En el primero le enseñó a Leandro, en situación idem, como definen los goleadores. Al final, el gol de EdCarlos sirvió como paliativo para el equipo local, teniendo en cuenta el partido de vuelta.
El Inter está ante una oportunidad histórica. Ojo, que el partido en Porto Alegre va a ser distinto. El San Pablo va a tener la necesidad de anotar en el primer tiempo y no permitir goles en contra. Internacional por su parte no debe cometer los errores del partido ante Libertad. La impericia es un rasgo atípico en los brasileños y Braga lo sabe muy bien. En los partidos jugados a nivel local, en los últimos tiempos, el Internacional ha superado con creces al tricolor. Veo difícil la situación del San Pablo, que encima no podrá contar con Oliveira. El fútbol, aún a pesar de lo que piensen muchos, es un juego previsible. Castiga como el que más, el hecho de no hacer los deberes en forma correcta. Y más aún en una final. Donde los nervios afloran a flor de piel y donde aparecen el plus que sólo lo tienen los campeones (y no sólo los argentinos, amigo Niembro) el cual es un rasgo distintitivo no de razas, ni de nacionalidades, sino de entereza y determinación que nos permite rendir en un nivel impensado. Será un partido para no perderse. Será una final.

Saturday, August 05, 2006

Copa Libertadores 2006: Semifinales – Partidos de vuelta

Se dio la lógica. Clasificaron los equipos que habían obtenido ventaja en sus partidos de visitantes. Pero vayamos por partes.

El Tata Martino planteó inteligentemente el partido: Puso una defensa de 3 al fondo y, delante de ellos, una línea de 5. Con mucha movilidad y enjundia (rasgo intrínseco de los paraguayos) con lo cual le quitó lo más preciado que pueden tener un equipo brasileño: la pelota. En el primer tiempo y parte del segundo dominó a su rival. Debido al planteo táctico y también al nerviosismo que derivaba en imprecisiones en el juego interista. Contó con ocasiones para marcar, sin embargo no las supo aprovechar. Mientras que Inter se acercaba al arco gumarelo, aún sin éxito. Daba la sensación de que el partido estaba para cualquiera. Al final, la impericia frente al arco condenó a Libertad. En las antípodas se ubican los brasileños, quienes sin necesidad de acercarse al arco rival, lograron adelantarse en el marcador, con un impresionante disparo de larga distancia, que dio bote en el césped antes de confundir al meta paraguayo. Minutos más tarde, Fernandao, también desde fuera del área, ejecutó un tiro que se desvió ligeramente en la pierna de un defensor liberteño y se introdujo en la red. Con la ventaja conseguida, el Inter comenzó a administrar inteligentemente el balón, como debe ser, siempre en el área rival. Aún a pesar de ciertas escaramuzas en su portería. Queda como colofón la gran actuación de Libertad, quien desde hace 3 años es el mejor equipo del Paraguay y que ahora se colocó, merecidamente, entre los 4 mejores equipos del continente.

En el primer partido, San Pablo dio una lección de cómo debe afrontarse estos partidos de semifinales de Copa. El pressing de los paulista mató el juego creativo de los mexicanos. Desde un inicio se sucedieron las ocasiones para el campeón. Quienes con la dinámica de sus laterales (Leandro y Junior), para abrir la cancha, complicó a la defensa rival. Sin embargo dos descuidos, uno en la marca del medio campo, provocó una inmejorable ocasión para Bautista y el otro fue el penal, errado por Morales, que puso en relieve dos temas: la importancia de la preparación sicológica de los jugadores y el gran nivel que tiene Rogerio, lejos el mejor de arquero de América. A partir de ese momento empezó otro partido. Se apagó las Chivas y el San Pablo, con un Oliveira en todo su brillo, facturó. Una jugada entre Danilo (un 10 atípico) y Oliveira provocó zozobra en el área mexicana y Leandro aprovechó para anotar. Poco después en una jugada personal de Oliveira, dentro del área, cedió el balón a Mineiro, quien se disfrazó de Rivaldo y consiguió el segundo. Al inicio del segundo tiempo Oliveira, nuevamente, puso la guirnalda a la torta, tras aprovechar un garrafal error de la defensa mexicana.

Por segundo año consecutivo tendremos una final brasileña. Es la realidad. El Brasileirao, es uno de los pocos torneos serios que existen en esta parte del continente. Son 20 equipos que juegan a 2 ruedas, todos contra todos. El que sale primero es el campeón y los dos últimos descienden. Así de simple. A diferencia de los torneos cortos que propugnan una inmediatez que va en contra del armado natural de un equipo de fútbol. El cual lleva un tiempo aproximado de 6 meses, como mínimo. De ahí que abunden equipos mal armados, o sean simplemente rejuntados sin ninguna armonía y menos juego estilizado. En los últimos 16 años, la Copa Libertadores ha tenido ocho campeones brasileños (San Pablo 92 y 93, Gremio 95, Cruzeiro 97, Vasco 98, Palmeiras 99 y San Pablo 05 y ¿posiblemente 06?), cinco campeones argentinos (Velez 94, River 96, Boca 00, 01 y 03) un campeón chileno (Colo Colo 01) y un campeón paraguayo (Olimpia 02). Sería bueno tomar nota del éxito brasileño y corregir la senda. Recordar que el éxito de Libertad no es la realidad del fútbol paraguayo.