Friday, August 18, 2006

Internacional Campeón de la Libertadores 206

Y lo logró. Hace 26 años perdió injustamente ante el Nacional de Montevideo. Tenía un mediocampo de ensueño: Batista, Falcao y Jair. Ahora se tomó la revancha. El Inter le había tomado la medida al San Pablo desde hace un tiempo. Lo que no pudo evitar es que el rival jugara, lo cual es casi imposible de hacer con equipos de jerarquía. Lugano, ese gladiador uruguayo, perdió 2 claras ocasiones de gol que hubieran cambiado las cosas. Aloisio complicó a la zaga colorada, como no lo hizó Oliviera en el partido de ida. Sin embargo, fue el pragmático Inter el que facturó, gracias a un grosero error de Rogerio. Ahí, cambió el partido. San Pablo sintió el golpe y los del Inter fueron un aluvión que marró más de una ocasión para aumentar la ventaja. Con Sobis y Fernandao, la dupla ofensiva más importante del continente, sembraban zozobra en el área rival.

El, aún, campeón reinante estaba herido, pero no muerto. A los pocos minutos del segundo tiempo los paulistas empataron. Y se vino el aluvión del rival. San Pablo terminó atacando con 4 delanteros y un enganche. A matar o morir. Y fue lo segundo, porque el excepcional Tinga pusó el 2-1, tras una gran jugada del ataque interista. Más tarde, el San Pablo aprovechó que el Internacional quedó con 10 (Elizondo expulsó a Tinga) y pusó el 2-2 a los 84'. El final fue infartante. Con ambos equipos mostrando una síntesis de cómo se debe jugar al fútbol y de cómo se debe afrontar una final.

Luego de 26 años estériles se dio la Copa para los gauchos. Se lo merecían. Bolívar, Tinga, Sobis y Fernandao fueron los líderes del equipo.

Debe haber sido el mejor partido de una final de Libertadores, en lo que va del siglo. Sinceramente el partido pudo haber sido para cualquiera. Una final que dignifica el fútbol sudamericano. Con 4 equipos de primerísimo nivel: Internacional, San Pablo, Libertad y tendríamos que añadir al campeón de la Sudamericana: Boca Juniors.

Como colofón queda el hecho ineludible de un liderazgo continental del fútbol brasilero. En los últimos 15 años han demostrado supremacía. Su campeonato debe de ser un modelo para los demás países que aún se adhieren equivocadamente a los torneos cortos. Pero nosotros somos así, cortoplacistas. Nos adherimos a lo que viene del sur, sea bueno o malo, cuando la realidad del fútbol moderno está en Europa. Es difícil que los dirigentes entiendan esto. Muy difícil.

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