Saturday, August 12, 2006

Final de la Libertadores 2006

Y se le vino la noche al San Pablo. Una serie de obstáculos se erigieron en contra del club paulista: la lesión de Mineiro, la insulsa expulsión de Josué, el inteligente planteo táctico de Braga (defendió con siete: 3 en el fondo y 4 en el medio) y después, ante la ventaja numérica, atacó decididamente con 4 (Tinga, Alex, Fernandao y Sobis). Fue un partido duro, trabado. La marca asfixiante interista anuló el mediocampo tricolor (mermado físicamente) y dejó huérfano a Oliveira (jugador clave). La secuela natural fueron los dos goles de Sobis. En el primero le enseñó a Leandro, en situación idem, como definen los goleadores. Al final, el gol de EdCarlos sirvió como paliativo para el equipo local, teniendo en cuenta el partido de vuelta.
El Inter está ante una oportunidad histórica. Ojo, que el partido en Porto Alegre va a ser distinto. El San Pablo va a tener la necesidad de anotar en el primer tiempo y no permitir goles en contra. Internacional por su parte no debe cometer los errores del partido ante Libertad. La impericia es un rasgo atípico en los brasileños y Braga lo sabe muy bien. En los partidos jugados a nivel local, en los últimos tiempos, el Internacional ha superado con creces al tricolor. Veo difícil la situación del San Pablo, que encima no podrá contar con Oliveira. El fútbol, aún a pesar de lo que piensen muchos, es un juego previsible. Castiga como el que más, el hecho de no hacer los deberes en forma correcta. Y más aún en una final. Donde los nervios afloran a flor de piel y donde aparecen el plus que sólo lo tienen los campeones (y no sólo los argentinos, amigo Niembro) el cual es un rasgo distintitivo no de razas, ni de nacionalidades, sino de entereza y determinación que nos permite rendir en un nivel impensado. Será un partido para no perderse. Será una final.

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