Copa Libertadores 2006: Semifinales – Partidos de vuelta
Se dio la lógica. Clasificaron los equipos que habían obtenido ventaja en sus partidos de visitantes. Pero vayamos por partes.
El Tata Martino planteó inteligentemente el partido: Puso una defensa de 3 al fondo y, delante de ellos, una línea de 5. Con mucha movilidad y enjundia (rasgo intrínseco de los paraguayos) con lo cual le quitó lo más preciado que pueden tener un equipo brasileño: la pelota. En el primer tiempo y parte del segundo dominó a su rival. Debido al planteo táctico y también al nerviosismo que derivaba en imprecisiones en el juego interista. Contó con ocasiones para marcar, sin embargo no las supo aprovechar. Mientras que Inter se acercaba al arco gumarelo, aún sin éxito. Daba la sensación de que el partido estaba para cualquiera. Al final, la impericia frente al arco condenó a Libertad. En las antípodas se ubican los brasileños, quienes sin necesidad de acercarse al arco rival, lograron adelantarse en el marcador, con un impresionante disparo de larga distancia, que dio bote en el césped antes de confundir al meta paraguayo. Minutos más tarde, Fernandao, también desde fuera del área, ejecutó un tiro que se desvió ligeramente en la pierna de un defensor liberteño y se introdujo en la red. Con la ventaja conseguida, el Inter comenzó a administrar inteligentemente el balón, como debe ser, siempre en el área rival. Aún a pesar de ciertas escaramuzas en su portería. Queda como colofón la gran actuación de Libertad, quien desde hace 3 años es el mejor equipo del Paraguay y que ahora se colocó, merecidamente, entre los 4 mejores equipos del continente.
En el primer partido, San Pablo dio una lección de cómo debe afrontarse estos partidos de semifinales de Copa. El pressing de los paulista mató el juego creativo de los mexicanos. Desde un inicio se sucedieron las ocasiones para el campeón. Quienes con la dinámica de sus laterales (Leandro y Junior), para abrir la cancha, complicó a la defensa rival. Sin embargo dos descuidos, uno en la marca del medio campo, provocó una inmejorable ocasión para Bautista y el otro fue el penal, errado por Morales, que puso en relieve dos temas: la importancia de la preparación sicológica de los jugadores y el gran nivel que tiene Rogerio, lejos el mejor de arquero de América. A partir de ese momento empezó otro partido. Se apagó las Chivas y el San Pablo, con un Oliveira en todo su brillo, facturó. Una jugada entre Danilo (un 10 atípico) y Oliveira provocó zozobra en el área mexicana y Leandro aprovechó para anotar. Poco después en una jugada personal de Oliveira, dentro del área, cedió el balón a Mineiro, quien se disfrazó de Rivaldo y consiguió el segundo. Al inicio del segundo tiempo Oliveira, nuevamente, puso la guirnalda a la torta, tras aprovechar un garrafal error de la defensa mexicana.
Por segundo año consecutivo tendremos una final brasileña. Es la realidad. El Brasileirao, es uno de los pocos torneos serios que existen en esta parte del continente. Son 20 equipos que juegan a 2 ruedas, todos contra todos. El que sale primero es el campeón y los dos últimos descienden. Así de simple. A diferencia de los torneos cortos que propugnan una inmediatez que va en contra del armado natural de un equipo de fútbol. El cual lleva un tiempo aproximado de 6 meses, como mínimo. De ahí que abunden equipos mal armados, o sean simplemente rejuntados sin ninguna armonía y menos juego estilizado. En los últimos 16 años, la Copa Libertadores ha tenido ocho campeones brasileños (San Pablo 92 y 93, Gremio 95, Cruzeiro 97, Vasco 98, Palmeiras 99 y San Pablo 05 y ¿posiblemente 06?), cinco campeones argentinos (Velez 94, River 96, Boca 00, 01 y 03) un campeón chileno (Colo Colo 01) y un campeón paraguayo (Olimpia 02). Sería bueno tomar nota del éxito brasileño y corregir la senda. Recordar que el éxito de Libertad no es la realidad del fútbol paraguayo.
El Tata Martino planteó inteligentemente el partido: Puso una defensa de 3 al fondo y, delante de ellos, una línea de 5. Con mucha movilidad y enjundia (rasgo intrínseco de los paraguayos) con lo cual le quitó lo más preciado que pueden tener un equipo brasileño: la pelota. En el primer tiempo y parte del segundo dominó a su rival. Debido al planteo táctico y también al nerviosismo que derivaba en imprecisiones en el juego interista. Contó con ocasiones para marcar, sin embargo no las supo aprovechar. Mientras que Inter se acercaba al arco gumarelo, aún sin éxito. Daba la sensación de que el partido estaba para cualquiera. Al final, la impericia frente al arco condenó a Libertad. En las antípodas se ubican los brasileños, quienes sin necesidad de acercarse al arco rival, lograron adelantarse en el marcador, con un impresionante disparo de larga distancia, que dio bote en el césped antes de confundir al meta paraguayo. Minutos más tarde, Fernandao, también desde fuera del área, ejecutó un tiro que se desvió ligeramente en la pierna de un defensor liberteño y se introdujo en la red. Con la ventaja conseguida, el Inter comenzó a administrar inteligentemente el balón, como debe ser, siempre en el área rival. Aún a pesar de ciertas escaramuzas en su portería. Queda como colofón la gran actuación de Libertad, quien desde hace 3 años es el mejor equipo del Paraguay y que ahora se colocó, merecidamente, entre los 4 mejores equipos del continente.
En el primer partido, San Pablo dio una lección de cómo debe afrontarse estos partidos de semifinales de Copa. El pressing de los paulista mató el juego creativo de los mexicanos. Desde un inicio se sucedieron las ocasiones para el campeón. Quienes con la dinámica de sus laterales (Leandro y Junior), para abrir la cancha, complicó a la defensa rival. Sin embargo dos descuidos, uno en la marca del medio campo, provocó una inmejorable ocasión para Bautista y el otro fue el penal, errado por Morales, que puso en relieve dos temas: la importancia de la preparación sicológica de los jugadores y el gran nivel que tiene Rogerio, lejos el mejor de arquero de América. A partir de ese momento empezó otro partido. Se apagó las Chivas y el San Pablo, con un Oliveira en todo su brillo, facturó. Una jugada entre Danilo (un 10 atípico) y Oliveira provocó zozobra en el área mexicana y Leandro aprovechó para anotar. Poco después en una jugada personal de Oliveira, dentro del área, cedió el balón a Mineiro, quien se disfrazó de Rivaldo y consiguió el segundo. Al inicio del segundo tiempo Oliveira, nuevamente, puso la guirnalda a la torta, tras aprovechar un garrafal error de la defensa mexicana.
Por segundo año consecutivo tendremos una final brasileña. Es la realidad. El Brasileirao, es uno de los pocos torneos serios que existen en esta parte del continente. Son 20 equipos que juegan a 2 ruedas, todos contra todos. El que sale primero es el campeón y los dos últimos descienden. Así de simple. A diferencia de los torneos cortos que propugnan una inmediatez que va en contra del armado natural de un equipo de fútbol. El cual lleva un tiempo aproximado de 6 meses, como mínimo. De ahí que abunden equipos mal armados, o sean simplemente rejuntados sin ninguna armonía y menos juego estilizado. En los últimos 16 años, la Copa Libertadores ha tenido ocho campeones brasileños (San Pablo 92 y 93, Gremio 95, Cruzeiro 97, Vasco 98, Palmeiras 99 y San Pablo 05 y ¿posiblemente 06?), cinco campeones argentinos (Velez 94, River 96, Boca 00, 01 y 03) un campeón chileno (Colo Colo 01) y un campeón paraguayo (Olimpia 02). Sería bueno tomar nota del éxito brasileño y corregir la senda. Recordar que el éxito de Libertad no es la realidad del fútbol paraguayo.

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