Monday, August 14, 2006

“Confidencial”: La modorra reinante

Es un híbrido. Con una contradictoria puesta en escena. Parte de la escenografía conjuga con el logo (desfasado) y la otra parte, ídem a una cantina de barrio San Vicente. El ínclito Rubín pretende así darle un aire campechano e informal al programa. No lo logra. Y no es por falta de sapiencia futbolística, sino por el poco carisma y manija que tiene para manejar distintas situaciones. Sufre el mismo problema que Pelusa, a quien le cuesta horrores identificarse con la gente de pueblo, algo que hace, sin problema alguno, Menchi e incluso el gordo Kohn en su programa sabatino y que es desperdiciado por los directivos del canal.

Bueno vayamos por partes, el programa consta de dos bloques: El primer bloque es de tertulia con los invitados, mientras les sirven un plato de asado acompañado de la (insoportable) ensalada mixta y que, dicho sea de paso, en ningún momento degustan ante las cámaras. Hay intervalos musicales, con la siempre inocua música vernácula, que a muchos les debe parecer soporífera, pero sirve para dar un aire autóctono al programa.

El problema de este tipo de programas es que, en muchas ocasiones, los invitados no son histriónicos, de ahí los esfuerzos de Arturo por sacar a los presentes de la modorra reinante. Ejemplo, este domingo se notaba la falta de feeling con sus invitados, aún cuando uno de ellos (Pettengil) cantó, con el grupo musical, la polka de su club. Y precisamente para darle el envión necesario, Arturo, comete el peor dislate: darle un bizarro protagonismo a su partenier: el parrillero argentino, de edad indescifrable, quien trata (¿?) de caer en gracia a los comensales y televidentes. Resultado: el tiro le sale por la culata.

Recuerdo un programa por cable con ciertas características de “Confidencial”. No se hacía en un estudio sino en una casa con amplio jardín. Se traía al invitado en auto, había una camarita en el vehículo, mientras se charlaba en el trayecto. Al llegar se preparaba y luego degustaba el asado, en tanto, la conversación continuaba. Casi nula escenografía y full tertulia y de lo más relevante que es en definitiva lo que nos importa a todos aquellos que amamos el fútbol. Ergo, no es necesaria tanta parafernalia para hacer un programa jugoso. Nunca lo fue. De ahí el éxito, en otros lugares, de los Talkshows.

Aún así, Confidencial cumple un buen tiempo en el aire, lo cual nos indica que la originalidad no es propiedad nuestra. Aún falta mucho por mejorar.

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