BOCA JUNIORS: ¿REY DE COPAS?
Es o no el Rey de Copas el equipo de la boquense?. Hay dudas hamletianas en muchos y con razón. Pero retrocedamos en el tiempo y analicemos en primer lugar de donde viene dicha frase.
La muletilla se la asignaron al Independiente de los setenta. Ganador de la Libertadores en 7 ocasiones (64-65; 72-73-74-75 y 84). Años oscurantistas. Donde el campeón reinante sólo jugaba a partir de la segunda ronda. De ahí tenemos al campeón del 75, Independiente, que llegó a perder sus tres partidos que jugó de visitante (0-2 Cruzeiro; 0-2 Rosario Central; 0-1 Unión Española). Sin embargo, ayudado por el fixture, llegó a resolver los campeonatos en su cancha. Eran otros tiempos. La televisación era mínima. La violencia mayor. Recuerdo a finales de los setenta, una frase de Fernando Morena, goleador uruguayo: “La Libertadores la ganan los clubes con plata”. El peruano Teófilo Salinas era el mandamás de la Confederación Sudamericana y que al igual que Leoz tenía el apoyo irrestricto de los argentinos. Ah, y en esos años tampoco existía el antidoping.
Han pasado prácticamente 22 años desde que Independiente no logra una Libertadores, se me antoja ridículo llamarlo Rey de Copas. Hay generaciones enteras de hinchas del rojo que no lo han visto siquiera competir en una Copa o llegar a semifinales. Incluso el equipo actual está en plena formación y no llega siquiera a soñar con lograr el título del campeonato argentino. Aún no. Pero vivimos la época de los medios masivos. Y en los programas deportivos por cable, donde los argentinos son mayoría, es usual la frase en mención. A eso se le llama marketing. Sin embargo, cuando hablamos de fútbol, es difícil encontrar un símil de Bochini, Marangoni, Bertoni, Balbuena, Pavoní, entre otros en el equipo actual. Muy difícil.
Ahora que la muletilla sea para Boca Juniors, no sorprende en absoluto. Los medios argentinos, en forma inusitada, concluyeron que los títulos obtenidos en la Recopa, Master, Supercopa y Sudamericana tienen la misma magnitud que la Libertadores. Inaudito. Los esperpentos torneos (que a lo largo del tiempo sólo han trocado de nombre) organizados por un Nicolás Leoz y sus adláteres argentinos, desde inicios de los noventa, tiene la misma característica: Vacuos y filiformes. De ahí que Boca sea más ganador que el Milán, Real Madrid, Liverpool entre otros. Creer que la Copa Sudamericana, que tiene el mismo rango que la UEFA Cup, sea tan importante como la Champions League es por lo menos un dislate. Por ejemplo, yendo al símil, los rivales con quienes se enfrentó el Barza fueron de primerísimo nivel en comparación con los que tuvo el Sevilla en la UEFA Cup. Idem fue el caso de San Pablo o el de Internacional. Ambos equipos se enfrentaron a los Campeones y Subcampeones, no a clubes que estaban en quinta o séptima posición en sus ligas. Incluso el periodista Víctor Hugo Morales admitió en su columna la exageración de la prensa en el logró boquense y resaltó que los del San Pablo le concedieron una nimia importancia al mismo. O acaso el 2004 cuando Cinceano, Campeón de la Sudamericana 2003, le ganó la Supercopa, ¿se le podría considerar mejor que el equipo de la Ribera?.
Como colofón tenemos otra anomalía, una más, las fechas de juego: El partido debió jugarse a inicio de temporada (febrero o marzo) y no cerca de 1 año después, cuando lógicamente se tiene otro Campeón de la Libertadores (Internacional). En fin, estos hechos nos muestran la mediocridad dirigencial y el ensalzamiento exagerado de parte de la prensa para un equipo que es el mejor de su país y unos de los mejores del continente junto al Internacional, San Pablo y las Chivas de Guadalajara.
La muletilla se la asignaron al Independiente de los setenta. Ganador de la Libertadores en 7 ocasiones (64-65; 72-73-74-75 y 84). Años oscurantistas. Donde el campeón reinante sólo jugaba a partir de la segunda ronda. De ahí tenemos al campeón del 75, Independiente, que llegó a perder sus tres partidos que jugó de visitante (0-2 Cruzeiro; 0-2 Rosario Central; 0-1 Unión Española). Sin embargo, ayudado por el fixture, llegó a resolver los campeonatos en su cancha. Eran otros tiempos. La televisación era mínima. La violencia mayor. Recuerdo a finales de los setenta, una frase de Fernando Morena, goleador uruguayo: “La Libertadores la ganan los clubes con plata”. El peruano Teófilo Salinas era el mandamás de la Confederación Sudamericana y que al igual que Leoz tenía el apoyo irrestricto de los argentinos. Ah, y en esos años tampoco existía el antidoping.
Han pasado prácticamente 22 años desde que Independiente no logra una Libertadores, se me antoja ridículo llamarlo Rey de Copas. Hay generaciones enteras de hinchas del rojo que no lo han visto siquiera competir en una Copa o llegar a semifinales. Incluso el equipo actual está en plena formación y no llega siquiera a soñar con lograr el título del campeonato argentino. Aún no. Pero vivimos la época de los medios masivos. Y en los programas deportivos por cable, donde los argentinos son mayoría, es usual la frase en mención. A eso se le llama marketing. Sin embargo, cuando hablamos de fútbol, es difícil encontrar un símil de Bochini, Marangoni, Bertoni, Balbuena, Pavoní, entre otros en el equipo actual. Muy difícil.
Ahora que la muletilla sea para Boca Juniors, no sorprende en absoluto. Los medios argentinos, en forma inusitada, concluyeron que los títulos obtenidos en la Recopa, Master, Supercopa y Sudamericana tienen la misma magnitud que la Libertadores. Inaudito. Los esperpentos torneos (que a lo largo del tiempo sólo han trocado de nombre) organizados por un Nicolás Leoz y sus adláteres argentinos, desde inicios de los noventa, tiene la misma característica: Vacuos y filiformes. De ahí que Boca sea más ganador que el Milán, Real Madrid, Liverpool entre otros. Creer que la Copa Sudamericana, que tiene el mismo rango que la UEFA Cup, sea tan importante como la Champions League es por lo menos un dislate. Por ejemplo, yendo al símil, los rivales con quienes se enfrentó el Barza fueron de primerísimo nivel en comparación con los que tuvo el Sevilla en la UEFA Cup. Idem fue el caso de San Pablo o el de Internacional. Ambos equipos se enfrentaron a los Campeones y Subcampeones, no a clubes que estaban en quinta o séptima posición en sus ligas. Incluso el periodista Víctor Hugo Morales admitió en su columna la exageración de la prensa en el logró boquense y resaltó que los del San Pablo le concedieron una nimia importancia al mismo. O acaso el 2004 cuando Cinceano, Campeón de la Sudamericana 2003, le ganó la Supercopa, ¿se le podría considerar mejor que el equipo de la Ribera?.
Como colofón tenemos otra anomalía, una más, las fechas de juego: El partido debió jugarse a inicio de temporada (febrero o marzo) y no cerca de 1 año después, cuando lógicamente se tiene otro Campeón de la Libertadores (Internacional). En fin, estos hechos nos muestran la mediocridad dirigencial y el ensalzamiento exagerado de parte de la prensa para un equipo que es el mejor de su país y unos de los mejores del continente junto al Internacional, San Pablo y las Chivas de Guadalajara.

