Final de la Copa América 2007: Subestimamos al Bicampeón
Lo hicimos. Y nos contestó con un planteo impecable, desde le punto de vista táctico y un juego colectivo envidiable. Sea el Brasil A, B o C, cualesquiera que sea su relleno, saben jugar finales. Es inobjetable. Quienes se mofaban de Wagner Love y Cía se quedaron con los crespos hechos. Habíamos admitido que este torneo era de segunda categoría. Argentina ganó, gustó y goleó a selecciones embrionarias y de pésimo nivel, que encima le tuvieron miedo. México nunca jugó con el marcador en contra y cuando lo sufrió se desmoronó sicológica y futbolísticamente.
Dunga supo neutralizar el circuito creativo de los albicelestes. Riquelme, lo habíamos dicho, siempre sufrió con la marca pegazosa. De ahí su fracaso en Europa, ante las marcas asfixiantes. Verón, idem, aparte que jugaba muy retrasado. Messi, caso aparte, siempre equivocó los caminos. Su egolatría le impide jugar en equipo. Creyó que él solo podía con cualesquier brasileño que se le antepusiera en el camino, facilitando la tarea defensiva verdeamarhela. Fue el primer rival de nivel que tuvo Argentina y perdió. De ahí que una Copa América o las Eliminatorias, que se avecinan, no serán jamás el As de espadas que representa un Mundial. Existe una sima sideral entre Brasil, Argentina y el resto de las selecciones sudamericanas.
Pensamos en que los argentinos iban a celebrar después de 14 años de frustraciones. Sin embargo no contamos con un equipo brasileño que fiel a su mentor, es tácticamente disciplinado y que con pocos toques está en el área rival. Un Brasil moderno y europeizado. Mientras Argentina era la exaltación del valor individual por encima del equipo. Cuando estas individualidades desaparecieron, el conjunto no apareció, porque no hay tal. Dunga nos dio una lección.

